Ayer desperté con ganas de llorar, sin ninguna razón. Me di cuenta de que los muchos días sin ver el sol hacen efecto en el ánimo de las personas. Hacía dos días que no salía a montar bicicleta. Como era domingo, propuse a Frans hacer una caminata por el bosque. El día amaneció descolorido y triste. Llegamos cerca de una laguna en Hilversum donde detrás de un cerro empieza una zona boscosa. El frío era intenso y tuve que cubrirme la cabeza con un chal, como hacen las turcas, y luego subirme el gorro del abrigo. Con un frío terrible y un poco de nieve, sintiendo mis dedos a punto de congelarse, llegamos a la Casa del Té en Laren, en pleno bosque. El local estaba caliente y repleto de caminantes. Nos detuvimos para tomar un té con una torta de manzana. Luego reemprendimos la caminata de regreso. En total recorrimos ocho kilómetros que nos hizo muy bien. Frans dice que ya no le duele el pie, del que se quejaba hace un tiempo. Una buena caminata en el aire puro del campo, mirando el paisaje congelado de las lagunas y el ejercicio constante de vencer la dificultad y el frío, todo eso libera las endorfinas y el pecho se ensancha con aire y con entusiasmo. Regresé fortalecida y hoy desperté contenta. Las nubes de tristeza y desaliento se han disipado.
Si no tienes un bosque a la mano, te recomiendo que busques un parque, un jardín, algún lugar donde haya plantas y animales, entonces anda allí y camina admirando la belleza de la naturaleza.
5 comentarios:
me gusto mucho tu post mary, que triste nos pone el clima frio no? y aqui en el peru nos quejamos del exceso del sol, yo acabo de estar en piura con temperaturas de 35 grados, con que gusto te mandaria un poco de sol. lo importante es el calor del corazon,
un beso
maria eugenia
Hola Malqui, la tristeza también se puede vencer con ejercicio y un pedazo de chocolate puro. Pero mándanos aunque sea con el pensamiento un poco de sol. gracias.
También puedes tomar un trago contra el frió.
¡Cómo te comprendo! Esa añoranza al sol después de tanto gris me viene tan conocida ....
Saludos.
Ah Marissa y no olvides una buena compañia además de la naturaleza en la receta para vencer la tristeza que comentas.
Besos desde Madrid. Marta.
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