Hace algunos días Frans se dedicó a limpiar la alberca del jardín, y en el fondo encontró dos docenas de ranas muertas, a consecuencia de la ola de frío invernal. Nunca antes hemos encontrado algo parecido y no sé qué significa. Para esto utilizó un balde con el que sacaba el agua hasta los bordes. La faena le produjo un dolor punzante en el hombro y algunos músculos del brazo. Se quejaba tanto que me decidí por poner en práctica un remedio casero. Hice una pasta de arcilla verde con agua, la puse en una tela de algodón sobre las partes adoloridas, sujetándo el emplasto con una cinta. Así durmió toda la noche. Al día siguiente, se fue contento a trabajar sin ninguna molestia. Este mismo método se usa para la bursitis, dolores de articulaciones y para los dolorcitos en la rodilla.

Así que la arcilla verde merece ser considerada como medicina de primeros auxilios, en vez de utilizar paracetamol y otros analgésicos que pueden ocasionar otros daños.