Hace tiempo nos regalaron a Alex,un Fox Terrier nervioso pero alegre y cariñoso, que era el terror de los carteros y le gustaba morder a todo el que entraba por la puerta principal, sin embargo se quedaba tranquilo cuando los ladrones entraban por la puerta trasera. Nadie nos advirtió que Alex sufría de epilepsia. En ocasiones sus patitas empezaban a temblar y el pobre colapsaba, botando espuma por la boca. El veterinario recomendó Fenobarbital de por vida, en dosis diarias. Fue en la época en que yo era estudiante en la escuela de Homeopatía y me dio pena ver que Alex, a pesar del remedio seguía teniendo sus ataques. Me compré un librito que se llamaba Homeopatía para Animales, y me fijé en los síntomas y escogí un remedio que se ajustaba al cuadro. Compré el remedio y le metí una bolita homeopática en la boca de Alex, a un costado entre los dientes y los labios, donde se pudiera disolver. En el librito indicaba exactamente la potencia que había que comprar y también la dosis y hasta la manera de darle. En algunos ocasiones también se disuelve la bolita en el agua que va a beber el animal. El caso es que los ataques de Alex fueron disminuyendo hasta que cesaron por completo. Hemos tenido a Alex hasta que cumplió los trece años, y nunca más volvió a visitar al veterinario. Todas las enfermedades que tuvo se las curé yo, siguiendo las indicaciones del librito.

La homeopatía es una terapia tan suave y efectiva a la vez que hasta ahora me admiro cómo no es usada masivamente. Recomiendo leer bien las instrucciones de un libro similar, en caso que se animen a usarla para un animal doméstico. No tengan miendo y se ahorrarán mucho dinero, ustedes estarán contentos y su engreído también. Guardar el remedio en lugar seco y oscuro, lejos de otros olores fuertes, no exponerlo a la luz solar. Si se siguen estas precauciones, el remedio puede durar muchísimo tiempo, hasta que se acaben todas las bolitas.