Hace algún tiempo falleció el marido de una amiga que llamaré Tessa. Ella bajó a despertar a su marido que se había quedado dormido en su escritorio y lo encontró muerto, un ataque había paralizado su corazón. Tessa quedó de la noche a la mañana viuda, con tres adolescentes y confundida. Además de la profunda pena constató con desconsuelo que ignoraba por completo el estado de las finanzas de su marido. No sabía ni cuánto ganaba, cuánto tenía ahorrado, ni qué pagos debía hacer mensualmente. Para ella empezó un calvario que duró un buen tiempo. Empezó de cero y con ayuda de las amistades fue entendiendo poco a poco cómo funciona la administración de un hogar.

No esperemos a que ocurra una catástrofe para aprender algo sobre las finanzas del hogar. Nunca es tarde. He observado que sobre todo las mujeres son las que menos saben de estos temas, ya sea por confiar ciegamente en el marido o porque consideran que no están capacitadas para entender el significado de las cifras. Pero nada más lejos de la verdad. Aunque no entiendas de números, interésate en abrir los sobres de los bancos que vienen a nombre de tu marido o de los dos. Pregunta, si no entiendes, a qué corresponde determinado pago. Anota en un cuaderno especial los Gastos Fijos: agua, electricidad, gas, alquiler de la casa, pago de la hipoteca, seguros, gastos médicos, etc. Si cada mes te das tiempo para mirar detenidamente los reportes que el banco envía, verás que a la postre irás entendiendo poco a poco el flujo del dinero.

Pienso que toda mujer casada tiene derecho a saber cuál es el estado de las finanzas, así no contribuya con un sueldo. También te enterarás de cuánto dinero ingresa y adonde se va el dinero, y cuánto queda como ahorro. Una amiga recién se enteró de cuánto ganaba su marido cuando se divorció. Debemos tomar parte activa en el hogar, no sólo cuidando a los hijos, encargándonos de la comida y de la limpieza, sino también de la administración del dinero. También sería bueno que te informes de los diversos seguros que existen y del valor de la casa en donde vives, en caso que sea propia. De cuánto se ha pagado al banco y cuánto es lo que resta.

Si tu esposo es desconfiado y desea acaparar ese conocimiento, entonces dale una razón válida: qué pasará si él se enferma, se accidenta o fallece? Es mejor prevenir que lamentar.