El sábado pasado Frans me sorprendió con un Pollo al limón delicioso, que estoy segura le gustará a más de uno. Una vez comimos algo por el estilo en un restaurante chino. Esta receta se puede usar para los invitados.
Ingredientes:
filetes de pollo
200 gr. mermelada de limón (lemmon curd)
100 gr. mermelada de gengibre (kión, bakgember)
zumo de 2 naranjas, y de 1 limón
tomillo, sazonador de pollo
Para la ensalada:
500 gr. de endivia (witlof)
mandarinas en trozos, yogurt
Freir los pollos, de 5 a 8 minutos, hasta que estén ligeramente dorados. Sacarlos aparte. En una cacerola echar las mermeladas de limón y de gengibre, los zumos de naranja y limón, el sazonador, y dejar hervir. Cuando se esté espesando agregar los pollos dorados, algunas ramitas de tomillo, hasta que cocine bien el pollo. Hacer un corte en el medio de una presa para verificar. Apagar la cocina. Si no encuentras mermelada de limón, entonces usa mermelada de naranja.
Ensalada: cortar la endivia en pequeños trozos, adornar con las mandarinas, mezclar todo con una cuchara de yogurt. adornar con perejil picado.
Les presento a Duan Zhi-Liang,de Beijing, maestro del Chi Gong,un arte conocido desde hace siglos en la China para balancear el flujo del Chi (fuerza vital) en los meridianos y conservar la salud. A los 90 años continúa curando a la gente pues es doctor en la medicina tradicional china. El Chi Gong le conserva flexible, sano y lleno de energía curadora. Practica los ejercicios una hora diaria y se da tiempo para enseñar a otros en los parques.
El Chi gong (Qigong)no es un arte marcial, sino una manera de vivir que incluye ejercicios suaves que tienen la finalidad de incrementar el Chi (la fuerza vital)en el cuerpo. No sólo incluye ejercicios físicos sino también mentales, con el fin de aumentar la salud en general y de armonizar el yang y el yin de los diferentes órganos. Les cuento que los días que hago estos ejercicios, se incrementa mi energía y puedo dormir como un tronco. Si hacen klik en la imagen, se trasladarán a youtube y podrán ver los diez ejercicios básicos del Chi gong.
Hace algunos días Frans se dedicó a limpiar la alberca del jardín, y en el fondo encontró dos docenas de ranas muertas, a consecuencia de la ola de frío invernal. Nunca antes hemos encontrado algo parecido y no sé qué significa. Para esto utilizó un balde con el que sacaba el agua hasta los bordes. La faena le produjo un dolor punzante en el hombro y algunos músculos del brazo. Se quejaba tanto que me decidí por poner en práctica un remedio casero. Hice una pasta de arcilla verde con agua, la puse en una tela de algodón sobre las partes adoloridas, sujetándo el emplasto con una cinta. Así durmió toda la noche. Al día siguiente, se fue contento a trabajar sin ninguna molestia. Este mismo método se usa para la bursitis, dolores de articulaciones y para los dolorcitos en la rodilla.
Así que la arcilla verde merece ser considerada como medicina de primeros auxilios, en vez de utilizar paracetamol y otros analgésicos que pueden ocasionar otros daños.
La literatura está llena de cuentos y referencias a esos pequeños y traviesos seres, que no sólo plueblan la fantasía infantil sino también sirven de tema a las películas de Walt Disney. El escritor danés, Hans Christian Andersen, autor de la Sirenita y El Patito Feo, creía firmemente en la existencia de los duendes. En la noche del 23 al 24 de junio en algunas regiones de España se celebra la Noche de San Juan,por la llegada de la primavera. Algunos creen que esa noche los seres humanos tienen acceso a ese mundo mágico en el que a veces ocurren cosas sorprendentes.
Yo me inclino a creer que no sólo el hombre tiene espíritu, sino también las plantas y los árboles. Se les conoce como duendes, elfos, hadas y otras denominaciones más. Sin embargo, no todos los hombres pueden tomar contacto con ellos. Por ejemplo, mi papá no creía absolutamente en la existencia de espíritus, fantasmas o duendes y cuando fue estudiante ganó varias veces apuestas por dormir en cementerios. En cambio, mi mamá sí creía en ellos. Una vez,estando de paseo por el campo al borde de una alberca donde chorreaba agua vió algo singular: un pequeño ser, no más alto de una cuarta,vestía pantalones bombachos y un gorro terminado en punta. Era un duendecito. Ella se detuvo para observarlo y de pronto el duende desapareció. Ella corrió a la casa y del susto le empezó a sangrar la nariz en abundancia.
Yo también heredé esa sensibilidad, porque recuerdo la primera vez que vi algo extraordinario. Tendría alrededor de cinco o seis años y me dirigía a nuestra casa de campo, en las alturas de Puno, caminando detrás de las personas que nos ayudaban a llevar los bultos. En eso, al borde del camino algo captó mi atención: una serie de seres diminutos, parecían humanos, que entraban y salían de una gran piedra con huecos, parecía como que jugaban y se la pasaban muy bien.
No estamos solos en el universo ni en la tierra, hay una diversidad de seres que lo pueblan, encima y debajo de ella. Sólo nos falta creer, abrir los ojos y verlos.
Hace unos días regresamos de Málaga, hermosa ciudad mediterránea al sur de España. Nos alojamos en un hotelito cerca al mar y los días que hubo sol, desayunamos en la playa disfrutando del paisaje de palmeras bamboleantes y las aguas agitadas del océano. Habíamos leído que la ciudad era una eterna primavera y llevamos ropa ligera. El intenso frío y las lluvias me obligaron a comprar botas y un abrigo. De los múltiples sitios a visitar me interesaron de manera especial la casa donde nació Pablo Picasso y la Alcazaba, un palacio con influencia morisca construído en el siglo IX. Esta zona española es conocida como la Costa del Sol, por tener un clima más tibio que el resto de España durante el invierno, lugar donde se refugian los jubilados no sólo nacionales sino del resto de Europa. Visitamos algunos balnearios como Torremolinos, Marbella y Puerto Banus--zona exclusiva que alberga los yates de los millonarios y famosos. En toda la costa abundan los restaurantes que ofrecen comidas a base de pescado, camarones mejillones, pulpo y otros mariscos. Las paellas, los pescaítos fritos, las tapas. Si pides una cerveza en un bar te ofrecen una porción de aceitunas verdes muy amargas.
Alquilamos auto y nos trasladamos hasta las Cuevas de Nerja, a 50 kilómetros de Málaga, muy cerca a la frontera con Granada, que me impresionaron mucho, por su vastedad, las gigantescas estalagmitas y estalactitas, las catedrales naturales, las figuras pétreas con formas humanas que se han formado por acción del goteo contínuo de dos millones de años. Contemplar esas esculturas naturales formadas por la caída de aguas subterráneas me hizo reflexionar en lo que puede lograr la Constancia de una simple gota, que día a día, sin desmayar va cincelando formas irreales y de tal hermosura que arrancan admiración a los ojos que la ven. La cueva es enorme y alcanza una altura de 30 metros, tiene varias estancias por donde los visitantes transitan sobre un camino iuminado con subidas, bajadas y barandas de protección. Un recinto se ha transformado en teatro donde en el mes de julio se lleva a cabo un festival y se presentan artistas y bandas musicales de renombre.
El Huayno o Huayño (término Quechua) es el género musical y de danza de los habitantes de los Andes que se originó en el Perú. Este huaynito de la zona del Cusco es alegre y de ritmo rápido. Se utilizan diversos instrumentos como el arpa, violín, flauta, acordeón, guitarra, mandonlina y otros. Las mujeres usan monteras (sombreros), polleras largas con cintas de colores, usan las huaracas, hechas de lana, y bailan con los pies desnudos. Los hombres portan los ponchos que ahora han trascendido a todo el orbe.
Dejo esta receta de bizcochuelo de quinua, ideal para acompañar el té o para el cumpleaños de una sobrina o nietecito:
INGREDIENTES
200 gr. de mantequilla
250 gr. de azúcar rubia
5 huevos (separar las yemas y la clara)
4 tazas de harina de trigo
4 tazas de harina de quinoa
2 cucharadas de polvo de hornear
2 cucharadas de cacao
2 tazas de leche tibia
unas gotas de vainilla
medio vasito de licor (puede ser pisco)
PREPARACIÓN
Mezclar la mantequilla con el azúcar hasta obtener una crema, añadir las yemas y seguir batiendo. Mezclar la harina de trigo, de quinua, el polvo de hornear y el cacao. Añadir esta mezcla a la preparación anterior, agregando poco a poco la leche tibia. Batir las claras a punto de nieve y agregar suavemente, unas gotas de esencia de vainilla, y el pisco (o licor). Colocar la masa en un molde engrasado y meter al horno a 160 grados C, durante 40/50 minutos. Buen provecho!!